He aquí un texto que creía perdido para siempre después de 5 años ya que hace que lo escribí y haberlo buscado por todas parte hasta que hoy, convaleciente de un catarro de dimensiones catedralicias, estoy repasando el disco duro y " por casualidad " aparece lo que sigue. Lamentablemente, todo lo escrito hace cinco años creo que sigue teniendo plena vigencia:
"Queridos hermanos:
Aunque escribo sin repasar el programa del Martes Santo, quizá si hacen lo que tú dices el problema lo tendrían con Santa Cruz, tanto si tiran directamente hacia Mateos Gago como si dieran la vuelta por el Postigo y entonces cogieran Mateos Gago.Hay que tener en cuenta que el Martes Santo es un día de muchas cofradías y de difícil conjunción y que está planteado ahora mismo de una manera bastante buena para evitar parones y atascos, pero salirse de lo establecido no es fácil cumpliendo al mismo tiempo unas mínimas normas de comportamiento.
Respecto a lo de la autoridad eclesiástica sí que podría intervenir. De hecho, la estación a la S.I.C. la estableció el Cardenal Niño de Guevara en 1620 de forma obligatoria por el descontrol que existìa entonces tanto en recorridos como en horarios. Pero la verdad es que no se dan esas circunstancias ahora mismo como para que tenga que intervenir la mitra. Y además ya sabemos que en la Muy Heroica, Muy Leal, Muy Noble y Muy Mariana a la primera que S.E.R. se descuide, ya estamos hablando de baculazo. Mejor no seguir por aquí.
No obstante, y dicho la anterior como si fuera el abogado del diablo, no es menos cierto que, en general entiendo que las cofradías tienen poco cuidado de estos detalles, así como en lo relativo a cumplimiento de horarios, tiempos de paso y horarios de entrada. Todos conocemos casos de entradas a horas injustificables: San Gonzalo, La Hiniesta, El Museo ( estas dos ya no tanto ), San Benito, etc. Así como el hecho innegable de que todas , absolutamente todas, en algún momento de su historia o por lo menos de la historia que nosotros hemos vivido, pasan por la Campana como si la estación fuera al palquillo,... al "patíbulo" de toma de horas.
Se calculan los horarios de manera que, aunque se cumplan al segundo, reservan para la Campana el tiempo necesario para hacer dos chicotás largas y lucidas en la vuelta de entrada y luego en el giro a la derecha a Sierpes. Esto contrasta con la forma de pasar las cofradías por la Catedral. Vosotros mis hermanos habéis pasado por ella en procesión como nazarenos y sabéis que si el cortejo de nazarenos se retrasa no es más que para que los nazarenos puedan ir al servicio ( ya sabemos que esta práctica se ha corregido en los últimos años porque tambien aquí había abusos: bocatas, tabaco, etc...).
Decía que por lo demás la procesión no hace ningún acto especial ni se altera de ninguna forma en lo más mínimo por el hecho de estar pasando por la SIC, únicamente, la lectura de las Sagradas Escrituras mientras la cofradía esté dentro del templo.. Y es más, yo, que he pasado muchos años por la Catedral de costalero, debajo del paso y ahora como contraguía puedo decir que cuando los pasos están en la Catedral van "a quitarse esto de enmedio" lo antes posible. Con lo cual, salvo excepciones el tránsito de una cofradía por el Templo más importante y más grande de la Cristiandad está cuando menos poco en consonancia con el lugar.Por ejemplo, ¿No sería más lógico que, aún manteniendo el lucimiento, ( también deseado y necesario ) al llegar al Altar Mayor de la Catedral o al Monumento, los pasos se giraran y el director espiritual de cada Hdad junto con el canónigo de turno realizaran algún acto piadoso, de oración ofrenda o similar? Quien dice esto, dice cualquier otra cosa que distinga el tránsito por la Catedral como lo que decimos que es: UNA ESTACIÓN DE PENITENCIA a un lugar determinado.
Pero, aún dicho todo lo anterior, no puedo dejar de pensar que salir de nazareno, sacar un paso a la calle, como costalero y organizar una cofradía en general son actos públicos de culto que se hacen para al pueblo y con el pueblo sin el que la S.S. no tendría sentido. Por tanto, me parece excesivo que una muchedumbre aguarde horas para contemplar una imagen que luego pasa corriendo delante de sus narices a "paso tambor". O bien pensemos en el nazareno. Uno, se viste la túnica para ir a acompañar a las Sagradas Imágenes, andando, desfilando, no CORRIENDO en un rallye de cofradías. Tomemos el ejemplo del Gran Poder. ¿Qué sentido tiene salir del templo y no parar de andar/correr hasta la Catedral ? Se explica por lo ajustado de los horarios y por el volumen del cuerpo de nazarenos, pero ¿Realmente eso es una estación de penitencia?. Si damos la vuelta a nuestra papeleta de sitio, podemos leer las admoniciones de costumbre de todas las hermandades para los nazarenos entre las que se incluye realizar la estación a ser posible rezando y meditando en los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Y ¿es posible hacer todo esto mientras caminas a paso mudá pendiente de no quemar al nazareno que va delante y de no tropezar para no caerte, etc.? Curiosa contradicción. Vamos, que los pasos en la calle son para gozo tanto los que miran como los que andan.
Por eso mirando el tema desde una perspectiva distinta a la crítica, también podemos pensar.... que S. Gonzalo ha entrado a las 5, bueno..y qué? Los que hayan estado en la entrada seguro que son hermanos, gente del barrio y el típico jartible que no se pierde una, o sea, gente a la que no les va a importar mucho. Y al fin y al cabo, es Semana Santa y las Hdades no siempre hacen barbaridades de este tipo.
Más importante sería por ejemplo, evitar retrasos en la Carrera Oficial que provocan parones que perjudican a otras cofradías en las que también van niños, personas mayores, etc. Además, miremos la viga en el ojo propio y no sólo la paja en el ajeno. A todos nosotros ( a los Molino me refiero ) nos gustaría que el Cristo de la Expiración llevara música, no?. Y por qué? ¿Por más recogimiento? ¿Por más piedad? ¿Por más ensalzar la dignidad de un paso y una imagen que no lo necesitan?. No, nos gustaría porque es guay, porque con una banda de cornetas y tambores se darían unas chicotás sobre los pies "pa´reventar". Y ¿Porqué nos gustaría que el Museo volviera por otro camino?. Ya sabemos: volver por donde el Gran Poder o bien al llegar a Plaza Nueva, tomar Méndez Núñez, la Magdalena, etc. ¿ Sería más corto ? Habría que comprobarlo. Pero no nos engañemos. Querríamos que tirase por ahí por que, ¿ cómo va a ser lo mismo la c/. Hernando Colón que Pedro del Toro ? o la ¿ c/.Tetuán sola y vacía que la c/.Bailén, recogida y oscura en la que por poca gente que haya la procesión se va a sentir arropada?. O sea, la estética, la estampa, el momento, la imagen. Imposible olvidar el paso del Gran Poder por Plaza de Molviedro y Doña Guiomar, de la mano de nuestro padre, en completa oscuridad, precedido el Señor de fantasmales figuras negras, hieráticas y lentas.
¿ Qué podríamos ver hoy en el mismo sitio ?.Ojo no confundir todo esto con el gusto por el folclore. Pero tampoco se ciñe a los criterios de el camino más corto, la piedad y el recogimiento.Creo que estoy de acuerdo con Carlos Colón cuando dice que el problema no es que no tengamos sitio (algunos) en la Semana Santa actual. Es que la Semana Santa actual no tiene sitio en nosotros. Nosotros la concebimos de una manera concreta, la que conocimos y nos enseñaron en una época determinada y que nos parece maravillosa con fallos,errores y defectos que eran como la bulla,administrados en su justa medida. Y es que la Semana Santa, al fin, nos gusta porque nos hace recordar. Nos lleva siempre a otras épocas. " A mí me gusta ver el Cristo desde lejos por la calle San Fernando ", o la revirá de Alameda a Trajano, decimos, porque nos devuelve al momento feliz que vivimos alguna vez en ese mismo lugar en compañía de alguien querido. Vamos atravesando la bulla en busca del pasomisterio, pero en realidad perseguimos al niño que se quedó boquiabierto un día de Semana Santa de hace muchos años ante la contemplación de la majestad y la inmensidad de los barcos de los Panaderos, La Bofetá o La Trinidad, y miraba intrigado aquellas zapatillas negras o blancas que sobresalían por los faldones y se preguntaba quiénes estarían allí abajo. ¿Cómo hacen para levantarlo, papá?.
La presencia de un espectro encapuchado de negro en fotogénico contraste con la luz del cirio que porta nos hipnotiza hoy en día porque en el fondo aún atemoriza al crío que cuando se lo encontró por primera vez en al calle Francos una Madrugá se volvió llorando en busca del refugio paterno.
Y cuando refunfuñamos displicentes porque nuestros hjios no se cansan de marchas, no dejan de preguntarnos como se llama esta Virgen............... y porqué tardan tanto papá? Y nos piden prestados los símbolos del rito que ya nunca más volverás a celebrar, entonces sentimos que nuestro corazón se desborda por que nos estamos viendo a nosotros mismos haciendo esas mismas cosas. Las cofradías y la Semana Santa son como la parábola de Jesucristo: “Dejad que los niños se acerquen a mí porque de ellos es mi Reino de los Cielos de Sevilla”.
Y cuando refunfuñamos displicentes porque nuestros hjios no se cansan de marchas, no dejan de preguntarnos como se llama esta Virgen............... y porqué tardan tanto papá? Y nos piden prestados los símbolos del rito que ya nunca más volverás a celebrar, entonces sentimos que nuestro corazón se desborda por que nos estamos viendo a nosotros mismos haciendo esas mismas cosas. Las cofradías y la Semana Santa son como la parábola de Jesucristo: “Dejad que los niños se acerquen a mí porque de ellos es mi Reino de los Cielos de Sevilla”.
Cuando eres niño, lo que hueles, lo que tocas, lo que comes en Semana Santa se queda grabado para el resto de tu vida en tu particular programa íntimo de horarios e itinerarios y cuando sales una tarde a ver los pasos quieres oler a garrapiñá y a turrón, a incienso y a calentitos y a cera y quieres tomarte una pavía de bacalao en El Rinconcillo y quieres volver más tarde a casa porque “ es que quiero verla entrar, mamá”. La ciudad de la Gracia nos toca con ella cuando quedamos para sacar la papeleta de sitio, nos probamos el capirote, ceñimos el esparto o disfrutamos con una marcha o una chicotá. Pero es al niño que fuimos al que regaló su Reino cofrade y nosotros ya no lo tenemos, lo hemos perdido por el camino.
Para llegar a él ya se sabe que hay pasar por la Campana y aligerar en la Cuesta el Bacalao para luego lucirnos en la Alfalfa, o meterse por el Postigo para buscar la margen de Triana, a través de su puente eterno o bajar por Francos a Cuna o por Sor Angela a la Encarnación, o por la muralla hasta el arco donde espera Ella o por Tetuán a Alfonso XII, o bien cogemos la Pila El Pato y por Cardenal Cervantes, Santiago y plaza López Pintado nos lleva de nuevo a nuestra infancia. Pero nosotros sólo podemos buscarlo, ya no lo tenemos, ya no sabemos a donde vamos.
En fin, bueno que sí que el Martes Santo nos vamos a la bulla de la Candelaria.
Dado en Sevilla para mis hermanos a once días de Febrero de 2005 A.D. Víspera y espera.
José Antonio Molino"
Dado en Sevilla para mis hermanos a once días de Febrero de 2005 A.D. Víspera y espera.
José Antonio Molino"