Hola Sevilla, llegó tu mes, el mes de Abril, mes de vida, de sentimientos, de recuerdos, de azul cielo, de paseos por tus calles, de contemplar tu belleza, de saborear tus plazas, de soñar en tus noches, de capirotes y volantes…,
Ay mes de Abril, mes de vida que trajo a esta tierra a un hombre bueno y noble, a un sevillano de pies a cabeza, a ese que tanto me enseñó y que tanto se llevó sin enseñarme…
Mes que vio como se engendraban una sevillana y un sevillano, nietos del hombre bueno y noble, herederos, cada uno de ellos de la mejor herencia que me dejó..,
ella, Inmaculada, enamorada de nuestra Semana Santa… ay mes de Abril, que verás el próximo Lunes Santo, como esa nieta vestirá por primera vez antifaz y sotana negra con blanca capa y roja Cruz de Jerusalén, pisará la misma losa que su abuelo, mirará el mismo palio que su abuelo, y al salir a
y el, Alejandro, el heredero de un amor a un escudo, a unos colores, a un sentimiento… ay mes de Abril que una noche, un jueves de Feria, viste mis ojos vidriosos mirando a Gol Norte, buscando ese hueco, esas barandillas que ya no existen, donde apoyabas tus brazos papá y me hablabas de alineaciones y tácticas, donde me enseñaste a querer con mesura y sin locura, al equipo con más bello nombre, y ahora tu nieto se mira en el espejo antes de ir al campo y solo quiere que se vea bien su escudo, y sabe que esa estrella que allí arriba brilla, eres tu, su abuelo, que con el va a los partidos, que lo sigue y lo guía…
Ay mes de Abril, mes de sentimientos, de primeros amores, de besos robados en una plaza perdida, ¿Cuántos sevillanos y sevillanas no se habrán enamorado en este mes?.. en este mes me casé y en este mes lo acabé, y ahora, al año de acabado lo empezado en un precioso día de tu mes en mi barrio, en
Ay mes de Abril, no lo sé, pero lo que si sé, es que hoy quiero disfrutar y gozar con tu luz en mi ciudad, hoy cierro mis ojos y veo tu azul cielo, mientras paseando voy Imperial arriba, buscando calle Lanza y ya llegamos a esa Iglesia de mi niñez, a esa otra cofradía que tanto nos la acercaste papá, que varios de tus hijos cambiaron sitio el Lunes Santo, y de ser los últimos fueron los primeros, y cambiaron plaza por plaza, y cambiaron negras túnicas y capas blancas a verde antifaz de cola su túnica y, cambiaron cofradía por cofradía, Museo por Rocío, o mejor dicho, Museo con Rocío, que nada sobra y todo es poco…
Ay mi Sevilla, llegó tu mes, el mes de Abril, el que tanto me ha dado en mi vida
y quiero perderme en tus interminables noches,
y quiero sentarme a orillas de tu río, mis ojos cerrar, y soñar y soñar,
y quiero volver a atrás y cambiar tantos reproches
y quiero bajo tu Giralda volver a amar y amar.
Efectivamente es un mes hermoso por todo lo que has expresado, a lo que añadiría que ayer se cumplieron 32 años de la mudanza a Nervión, precisamente un viernes de dolores, por lo que no me equivoco si digo que en este barrio nos hemos criado sin olvidar nuestras raices de sevillanos del centro.
ResponderEliminarHermosas, muy hermosas tus palabras, y muy ciertas, ojalá que este mes de abril recien iniciado te traiga la paz y el sosiego que tu corazón y tu alma necesitan. El Séñor y la Virgen sabes que nunca te dejaran a un lado, somos nosotros los que nos apartamos de Ellos, pero además, siempre me tendrás cerca, tanto a mí, como a los demás miembros de la familia estoy seguro de ello.
Un pequeño y humilde consejo, no hagas planes, no te agobies, cuando te levantes por las mañanas, busca un motivo, uno sólo, para hacerlo con optimismo y buen humor, encontrarás varios, y cuando menos te lo esperes, habrán pasado varios meses y tu vida habrá cambiado radicalmente, sencillamente, porque te queda mucha vida por disfrutar y también por sufrir, pero hay que hacerlo con sabiduría, humildad, honestidad y sobre todo, honrando la memoria de nuestro Padre al que le has dedicado tan bellas palabras.
Un beso de corazón a todos, y feliz mes de abril.